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sábado, julio 29, 2006

Otro lado

He migrado, a partir de ahora estaré en http://edinne.wordpress.com/tag/al-otro-lado/

miércoles, julio 26, 2006

Juegos de azar

-¿Apuesta señorita?
Muevo las fichas, apuesto al negro, por supuesto. Y vuelvo a perder, demasiadas vueltas de la ruleta en rojo, desafía al azar.
- Es que prefiero el rojo - una voz sensual detrás de mí.
Me vuelvo, dos veces en menos de un mes, algo está pasando.
- Supongo que todo esto es cosa tuya. ¿Otro regalo?
- Sí, preciosa, pero esta vez, tú eres el regalo.
- ¿Desde cuando me he convertido en tu sicaria?
Ríe, su risa suena dulce y despreocupada, casi inocente. La mentira siempre tiene un bonito disfraz.
- Desde que vencimos juntos a los demonios del espejo, es tu forma de pagarme. - Me mira, me levanta suavemente la barbilla para que le mire a la cara - No creerías que eras tan guapa, ¿verdad?. - Agacho la cabeza - ¡Oh! Lo creías - sonríe con dulzura - ¡qué mona!
Por un momento miro el suelo. Lo hace queriendo, quiere herir mi orgullo, para volverme vulnerable, lo que no que no quiere decir que no sea cierto lo que dice. No hay mejor mentira que la que se envuelve de verdades. Me enfrento de nuevo a la conversación.
- ¿A cuántos has ganado gracias a mí?
- No sé, muchos, pero tú lo debes saber mejor que yo, seguro que hasta te sabes los nombres.
Agacho la cabeza, tiene razón, sicaria o no, juego de su lado.
- Pues se acabó, renuncio, búscate otro juguete, lárgate de mi lado.
- Como quieras.
Se da media vuelta y da tres pasos alejándose. Se para, gira la cabeza, lo justo para que se le mueva el pelo y se le vea el perfil y con una dulce voz, habla.
- Pero recuerda, que en el amor y el deseo, ningún juego tiene reglas.

domingo, julio 23, 2006

Una ancestral costumbre

Viven en un mundo aparte, allí no hay sombras, y los colores brillan. Son seres puros e inocentes, como no los puede haber donde yo existo. Me encanta reunirme con ellas y ver que su mundo sigue igual, avanzando a paso lento mientras el mundo se desboca.

Es un día especial, el sitio de siempre se traslada, y nos reunimos junto al mar. No fallamos, porque es su día y hay que celebrarlo. Ya apareció su príncipe, poco a poco van apareciendo los de todas. Y es que allí donde viví, siguen existiendo los príncipes y las princesas, el azul y el blanco, y ninguna sombra ha podido jamás, romper la burbuja que les protege del resto del mundo. Sueñan con ampliar poco a poco esa burbuja, hasta que el resto del mundo acabe dentro.

Sólo estoy allí unas horas, siempre acabo siendo fugitiva del mundo que me creó, pues una sombra como yo, no puede existir durante mucho tiempo en el mundo de la luz.

jueves, julio 20, 2006

Vigilia

Poco a poco, sin que apenas me dé cuenta, todo se cubre de una nieblina. Los días y las noches se confunden en uno, y en mi estado de vigilia parece que aún estoy soñando.

Pero es que es superior a mí la fuerza que me lleva a seguir viviendo cada segundo del día como si fuera el último. Y sólo hace falta un "¿ya? ¿tan pronto?" para que mi "ya me voy" se tambalee. Esta vez ha sido una chica con sangre de dragón en su despedida, y dos seres nocturnos que seguían la noche con mucha más intensidad que el día.

Lo malo son los extraños presentimientos que me asaltan en mi duerme-vela, pero no es el futuro lo que estoy viendo, es el pasado, que se repite en mi cabeza confundiendo espíritus del pasado, presente y futuro en una espiral que parece no tener fin.

Creo que necesito recuperar un poco de cordura, despedirme de los seres nocturnos y continuar con mi cruzada. Pero no es un adiós, es un hasta luego.

miércoles, julio 19, 2006

Pesadilla

Desperté como de un sueño, estaba echada en un campo de amapolas. Me incorporo y sólo veo amapolas hasta donde alcanza la vista. "Despierta, estás soñando", pero no lo consigo. El sol brilla con demasiada fuerza, y el cielo entero parece blanco con tanta luminosidad. "Este sitio no me pertenece", pero no me convenzo. Empiezo a andar colina abajo.

A mi izquierda aparece un castillo derruido, estoy segura de que no estaba aquí antes. "Cosas de los sueños", pero sigo sin poder despertar. Rodeo la muralla, "demasiado altas para estar derruido", pero es que ahora parece estar entero. Me cuelo por una ventana enorme, con cristaleras rotas. Me corto al pasar, y duele, sangro y me chupo la herida, "demasiado real para ser un sueño". Dentro todo está más gris, esto parece más mi mundo. Por un instante veo una sombra detrás de una esquina. "Este sueño no es mío", me siento como una visitante inesperada. Ando por el laberinto de pasillos, buscando al verdadero dueño.

En una esquina llora un niño. Me acerco y se acurruca en su esquina, esperando a que me vaya.

- Tranquilo, no voy a hacerte daño.
- Eso aquí no lo decides tú.
- ¿Sabes dónde estás?
- Sí, estoy soñando.
- Es un castillo bonito.
Me mira atónito, y mira alrededor con desesperación.
- ¿No los ves?
Miro las grises paredes, la luz de colores que se cuela através de las cristaleras, y los rayos blancos de los agujeros.
- No veo nada.
- No deberías estar aquí entonces, aquí no viene ningún inocente.
La sorpresa me va pudiendo, ¿qué estaba pasando? ¿qué había perdido por el camino?
- No... no entiendo, ¿ves más que yo?
De repente me mira con miedo las manos, dirijo mi mirada a ellas, ahora son garras. Siento la sed de sangre.
- ¿Estás haciendo esto?
- Te dije que aquí no decidías tú.
Sé lo que está pasando, su miedo domina sus sueños, igual que el mío domina los míos. Pero esta vez no sólo el soñador estaba en juego.
- ¿Qué estoy haciendo aquí?
- Yo te he traído, igual que traigo a los demonios, igual que muero todas las noches, eres parte de mi pesadilla, que acabará cuando muera - una lágrima de frustración resbala por su mejilla.
- Yo te sacaré de aquí.
- No, tú me matarás.
- No puedo, aquí yo sangro, en este mundo, yo soy real. No sé qué pasará si actúo.
- Que dejaré de soñar.
- Tienes que conseguirlo, tienes que sacarnos de aquí.- No es mi intención, pero mi voz empieza a sonar desesperada.
Mientras hablo me doy cuenta de que el niño tiene unos años más, ahora casi tiene mi edad.
- No eres inocente, si lo fueras no estarías aquí - su voz suena más grave, necesito volverla a escuchar.
- No, no lo soy, pero ahora necesito que me salves.
Se incorpora, es mucho más alto que yo, asiente con la cabeza, casi resignado. Cuando me coge en brazos ya no llevo vaqueros y camiseta, mi pelo me llega a la cintura y mi vestido blanco arrastra. Casi sonrío de ironía, ahora soy princesa en apuros.

Me deja en el campo de amapolas, y se da media vuelta, vuelve al castillo.

- ¡No!, ¡espera!.

Ya no hay castillo, apenas quedan amapolas, y cuando abro los ojos estoy echada en el cesped de un parque. Lo he perdido, lo abandoné en sus pesadillas y no pude salvarlo.

miércoles, julio 12, 2006

Buscando un culpable

- Sabía que esto era cosa tuya.
Me dedica media sonrisa y me guiña un ojo.
- Siempre quise poder hablarte en persona, pero siempre me evitas - pone morritos - y sólo hablas con mi hermana.
- No juegues, ahora no, ya te has divertido suficiente a mi costa.
- ¿No te gustó mi regalo?
Sonrío, me quito ideas de la cabeza y vuelvo a ponerme seria.
- Ahora quiero que te vayas, sabes que nunca he querido saber nada de tí.
- Gracias a mí venciste a los demonios del espejo, ¿no te acuerdas? En esa batalla fuimos aliados.
Agacho la cabeza
- Sí, lo sé, pero no es el modo en que las cosas debieron ser.
- Es el modo en el que fueron.
- Mira, te concedo que te diviertas a mi costa, que sigas jugando con mis emociones, que hagas que me planteen cuestiones que muchos desean y pocos pueden siquiera plantearse, pero déjalos a ellos.
Hace como que se sorprende.
- ¿Ahora te preocupan ellos? Conseguiste tu propósito, volver a vencer al demonio del espejo, abandonar sombras y volver a sonreir. Ya no te interesan.
- No es cierto, lo estás volviendo hacer, te lo estás cargando todo. Déjalos en paz.
- Suena a amenaza.
- Lo es. Esta vez no podrás conmigo.
- En eso te equivocas, esta vez eres más mía que nunca.
Y es cierto, acepté su regalo, y ahora le pertenezco. Sólo tengo que encontrar la forma de escapar.
- Propongo un trueque. Tiene que haber algo que me cambiarías por ellos.
- ¿Me estás preguntando que deseo yo? Irónico, yo me preguntaba si sabías que deseas tú en realidad. Lo que quiero está a más de dos metros bajo tierra, de hecho está exactamente a dos por tres metros bajo tierra, - su sonrisa levantaría a un muerto, y probablemente lo haya hecho más de una vez, - es el deseo de tu corazón, y va internándose en la tierra según cavas tumbas. Entrégamelo y los dejaré en paz, te juro que no me acercaré siquiera a uno de ellos.
- ¿Quieres que exhume todos los cadáveres? Tendría que subir al monte de los muertos y remover demasiada tierra, podrían despertar.
- Pero no es eso lo que te preocupa.
- No, lo que me preocupa lo que serías capaz si tuvieras el deseo de mi corazón, que enterré debajo del primero, y que nunca quise recuperar. No quiero que lo cumplas, no ahora.
- Pero lo deseas.

Tiene que haber otra forma, pero ya sé lo que pasará, conozco como acaba la historia. Y lo siento mucho.

Un viaje más

Apenas había vuelto de aquella larga aventura, cuando me propusieron buscar una más. Ésta vez era cerca, un lugar perteneciente a una elfa, donde el descanso estaba asegurado, así que acepté.

Ella es un ser de la luz, parece que la oscuridad la evita, no puede tocarla. A su alrededor se respira inocencia. Ha luchado en batallas eternas sin borrar esa luz de sus ojos. Y cuento con ella incluso para batallas que merezco perder, porque hasta cuando el mundo clama justicia, ella reparte luz.

Pero no tuve en cuenta la compañía que llevaría, seres nocturnos, que no conocen el sueño, que no buscan descanso, y este choque entre mundos hizo que esta aventura fuera especial.

Un poco de vida que no encontré en otras tierras, un color de piel que no existe allí. Lugares tan antiguos como el sol, y gente tan nueva como la luna. Juegos que absorben y revanchas hasta el amanecer. Café caliente al despertar y correr de vuelta.

Algún día descansaré, pero no será pronto.

miércoles, julio 05, 2006

Oído

He tardado en darme cuenta, lo sé, pero he vuelto a casa. No me había percatado hasta que de forma tan sútil que ni siquiera lo oí, se coló un demonio en mi oido. Era el mismo demonio de siempre, era el demonio que se creó como consecuencia de mis actos, era el demonio que nació en el momento en el que mi corazón y mi razón dejaron de estar de acuerdo; hace 22 años de eso.

Es suave y blandito, áspero y duro, es agradable y divertido, es cínico y cruel. Son las consecuencias a mis actos. No lo lucharé, ya lo hice en otras ocasiones, pero ahora soy otra.

No se han dado cuenta, tenía curiosidad por saber si se notaba, pero no es así. "Todavía no me han mirado a los ojos", me consuelo, "¿alguna vez lo hicieron?". Nada ha cambiado, pero soy distinta, y sólo yo necesito saberlo.